About my work


LAURA BENAVIDES LARA

Sin duda alguna, nos hallamos ante una pintura que levanta el ánimo del espectador por su perfección, por sus reflejos y por la utilización sabia de los colores, de acuerdo siempre con la más viva naturaleza que cambia según la situación horaria y la estación meteorológica; lo que quiere decir, que en Laura, hallamos todo lo que una Pintora pueda ofrecernos en sus variedades técnicas: sea en su faceta abstracta como en la figurativa. Su formación en la utilización de los pinceles, resulta ser extraordinaria, buscando paisajes urbanos que representan un gesto paciente del artesano puro, que destila tiempo a un ejercicio extremadamente exigente, donde la autocrítica se encuentra en el libre albedrío, que se nota en cada una de sus pinceladas, consciente y susceptible de una normativa artística consciente. El proyecto con que construye sus trabajos, combina obras originales con otras donde la inteligencia contribuye en su presencia física a facilitar belleza, con lo que consigue superar con nota alta sus dos proyectos técnicos, con una gran dosis de profundidad conceptual. En todo caso, descubre nuevas perspectivas impuestas por la coherencia. Prácticamente esto lo dice todo: una extraordinaria entidad de tópicos porosos, que abarcan un amor incondicional a la pintura y un reconocimiento a lo que ha puesto Dios sobre la tierra y la mano del hombre en el paisaje urbano. Son referentes clásicos que manda al lector más exigente, teniendo en cuenta que dentro de su quehacer sabe expresar las posibilidades, desde un punto de partida figurativa o de arte moderno que viene inspirada por la vista y la inteligencia, que abarcan en toda su grandeza, la generosidad. 

Josep Lluís Ponce i Guitart
Crítico de Arte



Laura Benavides Lara, grita-nos com cores, explosões de sensações na quietude do silencio.

Com as suas pinturas de universos estáticos em constante mudança,  faz-nos a proposta de um parêntesis onde o nada é tudo e o tudo não é nada. 
Um convite a recordar que existem mares por navegar, e a beleza que existe em não saber onde vamos parar.  

A sua obra, é um salto com todos os sentidos rumo ao outro lado do espelho. O fundo de nós próprios onde terminamos e começamos. 
Aquilo que é indizível e onde tudo é possível. 

É dia e noite ao mesmo tempo. 

Celebremos!  

Luis Coelho





“Soy la Resbaladiza, la que se acuesta con los caballos en la 
aleta lacia de la luna. Soy la primorosa de los pies temblando 
por la fatalidad del oleaje, por el desliz de los niños mojados, 
por el sedante en la frente de mi Amante Pez. Soy la Duendesa 
del diente partido y tengo una niña igual a mí pero inversa.”

Lola Arias, Las impúdicas en el paraíso.

Trozos de papel y manchas de color. Nada es inocuo en un universo cuyas formas evocan la garganta del alma. Con su propio trazo, allí donde la hondura ha perdido cualquier vocabulario, cualquier atisbo de poder nombrar o controlar el fenómeno mediante las etiquetas de la mente. Haciendo del significado establecido una laceración para el corazón sensible, pensante y latiente. Tomando del color su infinita destreza para apaciguar, para sembrar cierta ternura en un mundo que cuenta su tiempo en horas, minutos y segundos. Implacablemente.
Al observarlas, estas pinturas cobran su propio movimiento y luz primordial. El abandono de las proporciones, el juego infantil de una paleta desteñida, un dripping que ama la casualidad y se entrega a ella, puesto que intuye que tan sólo desde la contingencia puede fulgurar la belleza y su sentido. 
Aquí no hay Esfuerzo, ni Voluntad, ni Yo. 
Aquí aparecemos ante en un espacio de libertad. 
Es igual si lo llamamos HoleDay starsProfundis o La magia desfigurada. Hay obras que tragan al mismo tiempo que seducen. Y otras que duelen a la vez que curan. A la manera en la que un niño contempla el mundo adulto como una versión atropellada del absurdo y lo superficial. Estos lienzos lloran como bebés tranquilos. No para expresar, ni para pedir ni para manifestar. Lloran para informar, amorosamente, sobre la realidad interior olvidada.

Silvina Vázquez







En el tintero de las transfiguraciones
Laura lanza
Dados de sombra y luz sobre la tela.

Espesura indescifrable
de líneas,
mapas,
trazos:
discurso del fuego sobre las telas.

Persiguiendo los estallidos,
la inocencia, los colores, las sombras,
en la búsqueda infatigable de la poesía.

Entro y salgo de ellas;
en algunas me quedo hasta llenarme o vaciarme,
para luego irme o huir hacia otra luz:
la pintura se ha de ver tal como uno es.

Una superficie inmóvil y gris,
sobre la que el fuego rojo y amarillo,
proyecta sombras blancas convulsas:
bajo las ondulaciones del agua azul clarísima
se deslizan con celeridad
fantasmas oscuros.

Los signos no son presencias
pero configuran otra presencia,
los colores se alinean sobre la tela
y al desplegarse abren un camino
que es provisionalmente definitivo.

Maleza de líneas,
figuras, formas, olores, colores, sabores:
los lazos de los trazos,
los remolinos del color
donde se anega el ojo,
donde se anega la mirada.

Observar y en la observación
sentirse observado por ellas.
Camino hacia ellas
por un trazo
una pincelada
fina de mil colores
y me vuelvo:
la hora es un bloque de tiempo puro.

Horacio-Néstor Pérez